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Artículo de Sergi Mussons, consultor y socio fundador de QRM Institute

Las personas nos movemos por modas, eso lo sabemos todos. Pero resulta que en las empresas hacemos lo mismo, ¿la última? la industria 4.0. Todos hemos recibido un alud de artículos de prensa, conferencias de entes públicos y asociaciones, libros de nuevos gurús tecnológicos e invitaciones a foros de todo tipo. Si me permitís: nos hemos vuelto un poco locos.

La semana pasada me llamó un jefe de Fábrica que conozco desde hace mucho tiempo y en confianza me dice: estamos invirtiendo mucho dinero en la famosa 4.0: automatización de procesos, sistemas MES con inteligencia artificial, conectividad de sensores, máquinas y el propio ERP, así como gadgets por toda la fábrica para disponer just-in-time de información precisa sobre el proceso, cambios de producto o alternaciones en la demanda. Y me dice: Lo tenemos todo, ¿pero sabes qué? No sabemos qué hacer con todo ello… ¿Y lo peor? Mi gente no parece contenta ni motivada, ¡con toda la inversión que hemos hecho!

Evolución tecnológica y comportamiento de la demanda

Fijémonos en la historia: Entre la 1era y la segunda revolución industrial FORD revolucionó las prácticas de management con verticalidad y especialización del trabajo y nuevos sistemas de organización de fábrica con la fabricación en serie; entre la 2ª y la 3ª y gracias al TWI de la industria armamentística americana y al Toyota Production System en Japón se introdujeron los conceptos del JIT, el enfoque a flujo de valor y a la mejora continua desde planta. Pero ¿Que hay entre la 3ª y la 4ª? ¿Y más allá de la 4ª?

Existen dos conceptos que coinciden en la historia: la evolución de la tecnología (máquina de vapor, electricidad, motor combustión, internet, etc) y cambios en el comportamiento del mercado (de más demanda que oferta a principios de XX, a equilibrio entre las dos fuerzas a finales de XX, hasta demanda personalizada con ejecución inmediata hoy mismo)

¿Aplicando sólo tecnología estamos en revolución 4.0?

¿Realmente creemos que podemos aplicar sólo la parte tecnológica a nuestra 4.0? No es posible, le falta el alma, y eso no es lo que hicimos en el pasado. Hoy los sistemas altamente estandarizados y basados en el control fallan delante de conductas irregulares y caóticas de la demanda. Hoy los mismos sistemas de organización vertical y basados en el control desmotivan a nuestros trabajadores, y más aún a los millenials.

Se hace necesario un nuevo management dentro de una nueva estructura organizativa, y este proviene del Quick Response Manufacturing (QRM) y del Business Agility: estructuras planas, creadas en base a células y áreas enfocadas a cliente (y no al jefe) totalmente auto-gestionadas, entornos llenos de retos y no de reglas y órdenes que vienen de arriba con equipos que se responsabilizan de procesos completos (no sólo partes del mismo), sin departamentos ni prácticamente estructura. Estos entornos aseguran una implicación sin precedentes y una energía en el equipo que ningún gadget se le puede comparar…

Si realmente queremos apostar por este camino debemos emprender el camino en los dos sentidos, por un lado hay que entender y aplicar el cambio en el estilo de gestión reorganizando nuestra empresa para servir mejor a nuestros clientes y por el otro evolucionar nuestra tecnología para conseguir realmente el efecto deseado.

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