Hace un tiempo visité una empresa del sector de la automoción (TIER 2) que llevaba unos seis meses trabajando con la metodología de aseguramiento de la calidad en planta QRQC (Quick Response Quality Control).
Su jefe de fábrica me explicaba que la calidad no había mejorado y que no entendía el poco impacto que había tenido la implementación.
Personalmente no conozco mejor sistema que el QRQC para mejorar de forma crítica la calidad en una fábrica, pero hay que hacer las cosas bien. Para que esta metodología funcione hay que asegurarse de contar con estos cuatro elementos básicos.
1. El operario es el nuevo responsable de calidad
Es el punto más crítico. En QRQC, el nuevo responsable de calidad de la empresa es el operario: es él quien crea valor y vive donde ocurre la magia. Los operarios deben creérselo, y eso sólo ocurre cuando los que estamos a su alrededor actuamos en consonancia.
2. El operario puede convocar a cualquiera
Como máximo responsable de la calidad, el operario tiene la capacidad de convocar a cualquier persona de la organización para que le ayude a mejorar la calidad de los procesos: desde un compañero hasta el director general, pasando por cualquier técnico, ingeniero o especialista con el conocimiento o los recursos que necesite.
3. Hay que responder rápido
La metodología es ‘Quick Response’ y, como tal, siempre deberemos actuar rápido. Si la organización trabaja con una estructura saturada, ya sea por exceso de gestión (demasiada complejidad en el día a día) o por trabajar en demasiados proyectos de mejora a la vez, no podremos dar servicio al operario, el sistema se romperá y se agotará su paciencia.
4. Cerrar el ciclo PDCA
El QRQC se basa en el ciclo virtuoso de mejora de Deming, PDCA. En Occidente somos de ‘Plan’ y ‘Do’, o a veces sólo de ‘Do’. Debemos invertir tiempo (un coste a corto plazo) en comprobar que las medidas propuestas han tenido el impacto deseado y que hemos eliminado el origen del problema.
El operario en el centro
Si os fijáis, todo va en la misma dirección: las fábricas del futuro no son verticales, y el operario está en su centro, es su corazón. La responsabilidad de la calidad, la mejora continua, el mantenimiento de los equipos y la productividad de las máquinas será del operario. Pero no es una responsabilidad imposible o vacía: la clave está en que tendrá acceso a cambiar lo que no funciona o a pedir ayuda cuando lo necesite. Así las fábricas crecen y mejoran, y la estructura y los gestores somos, poco a poco, más prescindibles en el día a día, como debe ser.
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Artículo publicado originalmente en LinkedIn.
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