El mundo entero está a un paso de entrar en una enorme recesión, y todo por haber parado nuestra actividad entre 4 y 8 semanas en casi todos los países. ¿Cómo es posible? ¿Tan débil es el sistema? Nunca habíamos vivido con más comodidades y más tecnología, y aunque hay fuertes desigualdades, al menos en la mayoría de países europeos la salud, la educación y el acceso a oportunidades están asegurados.
Hace tiempo que la rueda del consumismo global no para de girar, y todos estamos metidos en ella. Los resultados de las empresas siempre tienen que crecer, y además cada vez hay más oferta y más competitividad. Este ritmo no lo podemos soportar eternamente, ni nosotros ni el sistema ni el propio planeta. Las empresas que hoy sólo existen para hacer dinero cada día serán menos atractivas y llegará un punto en el que no serán ni sostenibles.
Las nuevas generaciones lo tienen claro
Cada día soportan menos los autoritarismos del pasado, las empresas sin propósito, el estatus y la competitividad entre compañeros, y el despropósito general del estilo de dirección de empresas tal y como se hacía hace 100 años. Cada semana hablo con directivos e ingenieros que me piden que les ayude a encontrar una empresa como Dios manda, sin todo lo anterior.
Son cinco generaciones gestionando del mismo modo, pero estos estilos están obsoletos, y las empresas que los emplean son dinosaurios del pasado.
Necesitamos entender que la sociedad debe cambiar, y todos tenemos que aportar nuestro grano de arena. Está claro que no podemos cerrar las empresas viejas y crear otras nuevas: es mucho más eficiente transformar las actuales, aunque no sea fácil.
Nuestra propuesta: una doble estrategia
- Si eres empleado, olvida por un día tu pesimismo y deja de comportarte como víctima. Seguro que la empresa puede mejorar, y de ella dependería que el entorno fuera más favorable a tu implicación. Pero por un día olvídalo. El primer día que volvamos todos al trabajo vamos a tener una actitud absolutamente positiva. Esta crisis nos ha ‘negativizado’: vamos a darle la vuelta entre todos.
- Si lideras equipos o empresas, sé más próximo y más cálido. Deja de tomar decisiones teniendo en cuenta sólo la supervivencia de la empresa, sin contar con la salud y el trabajo de tus compañeros. El primer día que pises de nuevo la oficina, modula tu liderazgo: equilibra exigencia (habrá que remontar sí o sí, y con mucha fuerza) y cuidado de las personas (siempre nos ha gustado que nos cuiden, nos alienten y nos inspiren para superarnos). Verás que funciona.
Aunque algunas de nuestras empresas aún sigan un poco grises, vamos a darles color entre todos y a trabajar juntos, no enfrentados jefes y empleados. En QRM Institute lo haremos, creemos en ello. Cuanto más difíciles se ponen las cosas, más necesaria es la unión.
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Artículo publicado originalmente en LinkedIn.
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